Los “buenos chicos” de la violencia machista

No, este no va a ser un post sobre falsas denuncias. Cuando la violencia machista deja una víctima mortal, las cámaras de televisión recogen a numerosos vecinos sorprendidos, que dicen frases tipo “no me lo puedo creer, era muy buen chico”, “era muy educado”, “se llevaba muy bien con la gente del pueblo/barrio”…

Este tipo de frases nos pueden hacer dudar de que ese hombre haya matado realmente a su pareja. Pueden sugerir que en el fondo es una buena persona que es imposible que haya hecho nada malo. O, si me apuran, que si ha cometido un acto tan horrible habrá sido sin querer. Las distorsiones cognitivas (una palabreja que utilizamos en psicología para hablar de las ideas que no nos dejan ver la realidad correctamente) que pueden estar detrás de estos pensamientos dan para otro post entero, pero mi intención es dejar una cosa clara: muchos de los hombres que cometen feminicidios tienen una “doble cara”

Con la evidencia que tenemos actualmente, desde la psicología no podemos decir que todos los hombres que maltratan a sus parejas son “así, así y así”. Sin embargo, sí que hay ciertas características de personalidad que se repiten entre estos varones, y una de ellas precisamente es esa “doble cara”: amable de casa para afuera y violento de casa para adentro.

Una amplia mayoría de los perpetradores de estos crímenes contra las mujeres son personas sin antecedentes penales, que no son agresivos con sus vecinos o compañeros de trabajo y que sólo se muestran violentos dentro del hogar. Partiendo de una percepción machista de la realidad, en la que se perciben como superiores a la mujer, buscan enseñar a su pareja cómo se debe comportar: qué ropa se debe poner, cuánto debe relacionarse con sus amigos y familiares, dónde debe gastar su dinero… Se genera una situación de control del hombre sobre la mujer, en la que las agresiones son métodos correctivos. Son la forma de hacer entender a la mujer que lo que ha hecho está mal. En estos casos, la agresión mortal no suele ser la primera, ha habido un aumento progresivo en la gravedad de las agresiones hasta llegar al trágico desenlace.

El trasfondo está claro. No son agresiones “porque sí”, son específicas y tienen un objetivo muy concreto: educar a la mujer. Por eso no se dan contra otras personas ni en otras circunstancias, porque fuera del contexto de la pareja esa función deja de existir.

En conclusión, la siguiente vez que oigan que un “buen chico” ha cometido un feminicidio, recuerden la “doble cara”. Puede que fuese amable con sus vecinos, pero eso no quiere decir que también lo fuese con su pareja…

Un comentario en “Los “buenos chicos” de la violencia machista

  1. Este es un tema del que se tendría que hablar más para tratar de ayudar a prevenir el maltrato de la mujer o el asesinato. Por eso es tan dificil evitarlo en algunos casos, por la dichosa doble cara de muchos hombres. Muy buena reflexión.

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