Riesgos en Internet para los Adolescentes: Uso Problemático de Internet y Acoso Online

Hoy en día el uso de Internet y redes sociales se ha generalizado entre los jóvenes. Las nuevas tecnologías, entre otros beneficios, facilitan la comunicación, nos ayudan con las tareas del día a día, y nos permiten acceder rápidamente a la información. A pesar de sus beneficios, el uso de Internet presenta también riesgos para los adolescentes, entre los que destacan el uso problemático de Internet y el acoso online (Gámez-Guadix et al., 2016). Además, es importante señalar que los progenitores tienen poco conocimiento acerca de las actividades que sus hijo/as realizan en Internet y sobre los riesgos a los que están expuestos (Symons et al., 2017). El aumento en el uso de Internet al que nos hemos visto obligados durante el confinamiento puede haber aumentado los problemas asociados al uso de Internet entre los jóvenes; aunque aún es pronto para tener evidencias científicas al respecto. A continuación, explicaremos brevemente algunos de estos riesgos y estrategias para disminuirlos.

Uso problemático de Internet

El uso problemático de internet (conocido también como uso compulsivo o adicción a Internet) implica una pérdida de control sobre el uso de Internet, y una preocupación excesiva por su uso continuo, a pesar de las consecuencias negativas (Caplan, 2010). Estas consecuencias incluyen: descuidar las actividades sociales, la salud, las relaciones y las tareas escolares; y una alteración en el sueño y alimentación.

El desarrollo del uso problemático de Internet, sigue el mismo patrón que el de cualquier otra adicción (Block, 2008): 1) uso excesivo, a menudo asociado con una pérdida de sentido del tiempo o un descuido de los cuidados básicos; 2) sentimientos de ira, tensión y / o depresión cuando no pueden acceder a Internet; 3) tolerancia, incluida la necesidad de mejorar el equipo informático, más software o más horas de uso, 4) repercusiones negativas, que incluyen argumentos, mentiras, , aislamiento social y fatiga.

Se han desarrollado diversas estrategias para prevenir el uso problemático de Internet entre los jóvenes. Por ejemplo, Fontalba-Navas et al. (2015) proponen una intervención que incita al aprendizaje activo para el adolescente con el objetivo de incrementar las estrategias de defensa psicológicas frente a la conducta maladaptativa de adicción a Internet. Además, estos autores hacen hincapié en la importancia de la detección precoz. En este sentido, se trabajaría con el adolescente explicándole las señales de alarma de un uso problemático de internet (Echeburua & de Corral, 2010). Entre las señales de alarma a las que debería prestarse especial atención se incluyen: descuidar las tareas, perdida de sentido del tiempo y atención, disminución del rendimiento académico, disminución de horas de sueño (generalmente se utilizan para conectarse a Internet), reacciones de irritación si se interrumpe o si se ponen límites al tiempo de uso de Internet, ansiedad e impaciencia frente a una conexión lenta o cuando no se encuentra algo o a alguien online, sentimientos de euforia y activación cuando está frente al ordenador, abandono de pasatiempos u otras actividades de ocio para pasar más horas frente al ordenador, y abandono de las actividades habituales que solían hacerse con los amigos.

Acoso online

El acoso online (también conocido con cyberbullying) se define como una agresión intencional repetida, perpetrada por un grupo o un individuo, utilizando dispositivos electrónicos, en una víctima que no puede defenderse fácilmente (Smith et al., 2008). La prevención del acoso online es muy importante debido a su elevada prevalencia— por ejemplo Garaigordobil (2011) indicó que entre el 40% y 50% de los adolescentes están involucrados de alguna manera en conductas de acoso online (estos pueden ser víctimas, perpetradores, u observadores). Además, el aumento del uso de Internet a causa de la pandemia posiblemente haya incrementado estas conductas; Save the Children advirtió de que el periodo de confinamiento pudo haber aumentado la violencia online contra la infancia y adolescencia, aunque aún es pronto para saberlo a ciencia cierta, ya que no se han publicado estudios al respecto.

A pesar de que la mayoría de programas para reducir el acoso online son a nivel del centro escolar, Slonje et al. (2013) mencionan varias estrategias de afrontamiento utilizadas por los adolescentes. Entre ellas podemos encontrar las siguientes: bloquear a ciertas personas de tus contactos online, cambiar las contraseñas/usuarios/e-mails, eliminar mensajes anónimos sin leerlos, no dar el número de teléfono/redes sociales a desconocidos, contactar al administrador de una red social para bloquear a un usuario. Cabe destacar que a pesar de que es recomendable tratar el problema el problema a un adulto (progenitores, profesores, etc.), los adolescentes no suelen hacerlo (Slonje et al., 2013). Por lo que sería interesante fomentar una buena comunicación e incentivar a los jóvenes a tratar sus preocupaciones y situaciones de acoso online con los adultos.

Para finalizar es importante destacar la importancia de concienciar a los progenitores de los riesgos que existen en Internet para los adolescentes. Según el estudio de Symons et al. (2017) los progenitores tienen una percepción muy baja de los riesgos a los que sus hijos/as están expuestos en Internet. Es importante concienciar a los progenitores de que estos riesgos son reales, de manera que puedan reconocer las señales cuando ocurren, e intervenir a tiempo y en caso necesario buscar ayuda externa.

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Referencias:

Block, J. J. (2008). Issues for DSM-V: Internet Addiction. American Journal of Psychiatry, 165(3), 306–307. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2007.07101556

Caplan, S. E. (2010). Theory and measurement of generalized problematic Internet use: A two-step approach. Computers in Human Behavior, 26(5), 1089–1097. https://doi.org/10.1016/j.chb.2010.03.012

Echeburua, E., & de Corral, P. (2010). Addiction to New Technologies and to Online Social Networking in Young People: A New Challenge. Adicciones, 22, 91–95.

Fontalba-Navas, A., Marin-Olalla, M., Gil-Aguilar, V., Rodriguez-Hurtado, J., Ríos-García, G., & Pena-Andreu, J. M. (2015). Mental health promotion: Prevention of problematic internet use among adolescents. African Journal of Psychiatry (South Africa), 18(1), 14–16. https://doi.org/10.4172/Psychiatry.1000218

Gámez-Guadix, M., Borrajo, E., & Almendros, C. (2016). Risky online behaviors among adolescents: Longitudinal relations among problematic Internet use, cyberbullying perpetration, and meeting strangers online. Journal of Behavioral Addictions, 5(1), 100–107. https://doi.org/10.1556/2006.5.2016.013

Garaigordobil, M. (2011). Prevalencia y consecuencias del cyberbullying: una revisión. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 11(2), 233–254.

Slonje, R., Smith, P. K., & Frisén, A. (2013). The nature of cyberbullying, and strategies for prevention. Computers in Human Behavior, 29(1), 26–32. https://doi.org/10.1016/j.chb.2012.05.024

Smith, P. K., Mahdavi, J., Carvalho, M., Fisher, S., Russell, S., & Tippett, N. (2008). Cyberbullying: Its nature and impact in secondary school pupils. Journal of Child Psychology and Psychiatry and Allied Disciplines, 49(4), 376–385. https://doi.org/10.1111/j.1469-7610.2007.01846.x

Symons, K., Ponnet, K., Emmery, K., Walrave, M., & Heirman, W. (2017). Parental Knowledge of Adolescents’ Online Content and Contact Risks. Journal of Youth and Adolescence, 46(2), 401–416. https://doi.org/10.1007/s10964-016-0599-7

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